hombres g
Hombres G ha sido una de las bandas españolas de pop más importante de todos los tiempos. Sus impresionantes cifras de ventas y la gran dimensión internacional de su éxito, todavÃa son recordados con admiración y, sobre todo, el fervor de sus fans quedaran permanentemente en el recuerdo, porque ellos fueron lo más parecido al fenómeno social que supusieron los Beatles que jamás haya surgido en nuestro paÃs.
David Summers, Rafael Gutiérrez, Daniel Mezquita y Francisco Javier formarÃan lo que en un primero se hacÃan llamar Los Residuos o La BurguesÃa Revolucionaria. Después de rechazar el primero nombre que se les ocurrió, Bonitos Redford. Al final se decantarÃan por el tÃtulo de una pelÃcula americana de 1935, G-Men, en España titulada Contra el imperio del crimen, protagonizada por James Cagney, en la que los G-Men eran agentes especiales del FBI.
En 1983 aparecieron su dos primeros singles, Venezia / Milagro en el Congo y Marta tiene un marcapasos / La cagaste Burt Lancaster.
Su primera disquera, Lollipop, no pasaba una buena racha. Llegó un momento, a principios de 1984, que Hombres G se encontró casi en un callejón sin salida, con una compañÃa incapaz de seguir apostando por ellos, y con las negativas de las grandes multinacionales a sus nuevas maquetas. En esta situación recibieron una oferta discográfica. Se trataba de Paco MartÃn, que acaba de montar un nuevo sello, Twins, y les ofreció grabar su primer álbum. Titulado sencillamente Hombres G, el grupo recuperó Venezia de sus canciones ya grabadas, además de presentar un tema que comenzarÃa a sonar en las emisoras de radio a todas horas: Devuélveme a mi chica. También empezaron a incluir baladas, como la versión de Alice Cooper que, rebautizada No llorare, grabaron en ese disco.
1985 pasará a la historia como su año. Su primera presentación en el Gran Musical de la Los 40 Principales iba a celebrarse, como era habitual, a las doce de la mañana, pero en la puerta de la sala habÃa público desde las cuatro de la madrugada. Hombres G se habÃa convertido en un fenómeno de masas y las vidas de sus componentes iban a cambiar como jamás habÃan imaginado. Ese año tuvieron que realizar cerca de 100 actuaciones a un ritmo agotador. A esto habÃa que sumar su participación en todo tipo de programas de variedades de televisión y una sesión continua de promoción, sobre todo en revistas juveniles. Lógicamente el público adolescente femenino les adoptó como favoritos y el cuarteto comenzó a verse seriamente presionado. Ya no podÃan pasear tranquilamente por ninguna calle, ni de Madrid ni de ninguna otra ciudad española, sin que hordas de chicas comenzaran a perseguirles.
En febrero del 1986 el grupo volvió a meterse en los estudios para grabar su segundo álbum, que iba a titularse como una de sus primeras canciones: La cagaste… Burt Lancaser. Un mes antes de estar en las tiendas ya tenÃa peticiones en firme por más de 60.000 unidades, cifra que serÃa amplisimamente superada en cuanto el disco apareció en el mercado. Para esa ocasión recuperaron uno de los temas publicados en los singles de Lollipop, Marta tiene un marcapasos, que serÃa uno de los tres singles que llegaron al numero 1 de las listas de ventas españolas. Los otros dos fueron El ataque de las chicas cocodrilo e Indiana.
Con el Mercado absolutamente consolidado en España, Paco MartÃn apostó por llevar el grupo a América. Envió copias de los discos a distintas compañÃas de todo el continente. Recibió la primera respuesta de las oficinas peruanas de CBS. A mediados de 1986 se editó Hombres G en el paÃs andino y, ante la sorpresa generalizada, el disco superó en pocas semanas las 50.000 copias. Dadas las circunstancias, poco después se publicó también La cagaste... Burt Lancaster y se repitió la jugada. La siguiente llamada telefónica fue de las oficinas centrales de CBS en Nueva York, para distribuir a Hombres G en toda América. Tal y como habÃa sucedido en Perú, Hombres G fue también un éxito en México y Venezuela, donde obtuvieron discos de oro y platino.
En diciembre de 1986 el grupo recibió la invitación para asistir en Miami a la gala de los premios Bravo, ya que figuraban como candidatos en tres categorÃas. Ganaron en la de Mejor Agrupación de Habla Hispana.
Hombres G habÃa demostrado ser un filón. Después del verano de 1986 sumaban ya cerca del millón de copias vendidas de sus dos primeros discos en España, y antes que comenzase a plantearse su tercer álbum ya tenÃan sobre la mesa la oferta de protagonizar una pelÃcula autobiográfica. Manuel Summers, padre de David y uno de los directores cinematográficos y humorista gráfico más populares de España, se encargarÃa de dirigirla. El resultado iba a ser Sufre, mamón, un filme que se rodó en Ibiza y Madrid, y que se estrenó en marzo de 1987. Nada más terminar el rodaje el grupo tenÃa que grabar su tercer álbum, sin haber tenido tiempo para preparar nuevas composiciones. Sin embargo, el lado positivo de todo ese ritmo en el que se habÃan visto inmersos era que habÃan incrementado su capacidad de concentración. David se aisló una semana en una casa de campo que su familia posee en Huelva y a su regreso tenÃa compuestas 12 canciones que, inmediatamente, se pusieron todos juntos a desarrollar antes de iniciar la grabación de Estamos locos... o qué?. Para evitar la presión suplementaria que ejercÃan las fans, se marcharon a grabar a Manchester (Inglaterra), con el afamado productor hispano-chileno Carlos Narea, habitual encargado de los trabajos de Miguel RÃos.
El nuevo disco contaba con un buen número de grandes canciones que, nuevamente, iban a encaramarse a lo más alto de las listas de ventas. Éste fue el caso de Y cayo la bomba fétida, Temblando, Una mujer de bandera y No, no… no. Una vez más las ventas del disco se dispararon en los primeros dÃas, hasta superar ampliamente las 100.000 copias. Al mismo tiempo se producÃa el estreno de Sufre, mamón que colapsó la Gran VÃa madrileña, donde se aglomeraron cerca de 10.000 mil jóvenes.